El Descubrimiento del Torio en China: ¿Una Fuente de Energía Inagotable?

En los primeros días de marzo de 2025, China captó la atención del mundo con un anuncio que podría redefinir el futuro energético global: el país asegura haber identificado reservas masivas de torio, un mineral radiactivo que promete ser una fuente de energía casi inagotable.

Este hallazgo, ubicado en la mina de Bayan Obo en Mongolia Interior, ha sido descrito por geólogos chinos como un recurso capaz de abastecer al país de más de 1.400 millones de habitantes durante 60.000 años.

En un contexto de creciente demanda energética y lucha por la sostenibilidad, este descubrimiento plantea preguntas sobre su viabilidad, impacto y el papel de China en la carrera por la energía limpia.

El Torio: Un Mineral con Potencial Nuclear

El torio, descubierto en 1828 por el químico sueco Jöns Jacob Berzelius, es un elemento metálico débilmente radiactivo, de color blanco plateado, que se encuentra en la corteza terrestre con una abundancia mayor a la del uranio. A diferencia de los combustibles fósiles, el torio no se quema directamente, sino que se utiliza en reactores nucleares de sales fundidas, una tecnología que, aunque aún experimental, promete generar energía de manera más segura y eficiente que los reactores de uranio convencionales.

Según expertos, el torio produce hasta 200 veces más energía que el uranio natural y deja menos residuos radiactivos de larga duración.

El yacimiento de Bayan Obo, conocido como la mayor reserva de tierras raras del mundo, podría contener hasta un millón de toneladas de torio, según estimaciones publicadas en un estudio nacional chino a principios de marzo de 2025.

Este mineral, que hasta ahora se obtenía como subproducto de la minería de tierras raras, ha pasado de ser un residuo a un recurso estratégico. China, que ya domina la producción global de tierras raras, podría consolidar su posición como líder energético si logra explotar comercialmente este hallazgo.

Un Contexto de Innovación Energética

El anuncio llega en un momento clave. En 2024, China completó la perforación del pozo Fushen-1, revelando reservas geotérmicas equivalentes a 85,6 billones de toneladas de carbón.

Además, su reactor de fusión nuclear EAST, apodado «sol artificial», alcanzó un récord en enero de 2025 al mantener plasma a 100 millones de grados Celsius durante más de 17 minutos. El torio se suma a esta lista de avances, reflejando la ambición de Pekín por liderar la transición hacia fuentes de energía sostenibles y reducir su dependencia de combustibles fósiles, que aún representan una parte significativa de su matriz energética.

El proyecto de un reactor de torio en el desierto de Gobi, aprobado en 2023 y previsto para operar en 2029, refuerza esta narrativa. Este reactor piloto generará 10 megavatios de electricidad, demostrando la viabilidad de la tecnología. A diferencia de los reactores de uranio, los de torio no requieren agua para refrigeración, son más pequeños y se consideran inherentemente seguros, ya que no pueden sufrir fusiones catastróficas.

Promesas y Desafíos

La idea de una fuente de energía «inagotable» es tentadora. Con solo un millón de toneladas, el torio de Bayan Obo podría, en teoría, satisfacer las necesidades energéticas de China durante milenios, considerando el consumo actual.

Sin embargo, esta proyección optimista enfrenta obstáculos significativos. Primero, la tecnología de reactores de sales fundidas aún no está comercialmente madura. Aunque India y Estados Unidos han experimentado con ella, ningún país ha escalado su uso a nivel industrial. China, con su capacidad de inversión y voluntad política, podría ser la excepción, pero los expertos estiman que tomará al menos una década perfeccionar el proceso.

Además, la extracción del torio plantea desafíos ambientales. Obtenerlo de la monacita, un mineral asociado a las tierras raras, genera residuos radiactivos y aguas tóxicas. Si bien el torio en sí produce menos desechos nucleares que el uranio, su minería podría agravar los problemas ecológicos en regiones como Mongolia Interior, ya afectadas por la contaminación industrial. La gestión de estos residuos será crucial para que el torio cumpla su promesa de sostenibilidad.

Implicaciones Geopolíticas

El descubrimiento tiene un trasfondo geopolítico innegable. En un mundo donde Estados Unidos y Europa buscan diversificar sus fuentes de minerales críticos, el dominio chino sobre el torio podría reforzar su influencia global. Países como Rusia y Estados Unidos, que también poseen reservas de torio, podrían acelerar sus propios programas nucleares en respuesta. Sin embargo, la abundancia del torio en la Tierra —presente en naciones desde Australia hasta Brasil— sugiere que su impacto dependerá más de la tecnología que del control de los yacimientos.

Un geólogo chino citado en medios internacionales afirmó: «La fuente inagotable de energía está bajo nuestros pies». Esta visión utópica imagina barcos propulsados por reactores compactos de torio cruzando océanos sin repostar, o ciudades enteras alimentadas por energía limpia durante generaciones. Sin embargo, el camino hacia esa realidad está lleno de incógnitas técnicas y éticas.

¿El Futuro de la Energía?

El torio no es una solución inmediata, pero su descubrimiento en China marca un hito en la búsqueda de alternativas energéticas. Si el país logra superar los retos tecnológicos y ambientales, podría transformar no solo su propia economía, sino el panorama energético mundial. Por ahora, el hallazgo de Bayan Obo es una promesa: una visión de abundancia en un mundo que lucha por equilibrar crecimiento y sostenibilidad.

A medida que China avanza, el resto del planeta observa. El torio podría ser el próximo capítulo en la historia de la energía, o simplemente otro sueño tecnológico que se desvanece ante la complejidad de la realidad. Solo el tiempo dirá si este mineral, escondido en las entrañas de Mongolia Interior, realmente ilumina el futuro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *